Ajoblanco

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Ajoblanco malagueño

Cuando hablamos del ajoblanco como receta podemos encontrarnos con un gran número de elaboraciones diferentes. Dentro de esa gran variedad de propuestas destaca el ajoblanco malagueño, una sopa de almendras que prácticamente gusta a todo el mundo y es muy fácil de preparar.

Su elaboración es tan sencilla que incluso un niño podría hacerlo con la supervisión de un adulto, así que si quieres, puedes convertir a los peques de la casa en ayudantes de cocina para que te echen una mano a preparar esta elaboración.

Ajoblanco malagueño

Ingredientes para preparar el ajoblanco malagueño

Para la elaboración de este plato se requerirán los siguientes ingredientes:

  • 200 gramos de almendra cruda.
  • 150 gramos de miga de pan duro.
  • 1 Litro de agua fresca.
  • 100 mililitros de leche de almendras (opcional)
  • 100 mililitros de aceite de oliva virgen extra suave.
  • 30 mililitros de vinagre de Jerez.
  • 2 dientes de ajo pequeños.
  • Sal (a discreción)

Es importante tener en cuenta que con esta receta sucede lo mismo que con muchas otras, no hay dos ajoblanco iguales, por lo que quizá su elaboración o ingredientes difieran un poco de lo que soláis estar acostumbrados a hacer o a degustar.

Prácticamente todas las elaboraciones de este plato tienen la misma base y son siete ingredientes básicos: pan, ajo, almendras, aceite de oliva virgen extra suave, agua, sal y vinagre, aunque como se suele decir, "cada maestrillo tiene su librillo" y puede incorporarle más ingredientes que pueden ser usados como guarnición como melón, peras, manzana, crujiente de jamón ibérico, etc.

Modo de elaboración del ajoblanco malagueño

Comenzaremos poniendo en remojo la miga de pan. En este caso, no importa si el pan es del día anterior o de hace dos días, lo que nos interesa es la miga y como vamos a hidratarla, el tiempo que tenga el pan no es demasiado importante.

Debe reposar en agua fría para que la miga se ablande y se quede maleable, aunque solo hay que remojarlo un poco, no hay que echarle demasiada agua. Le quitaremos la corteza y reservaremos.

Pondremos un cazo con agua a hervir y cuando esté caliente, pondremos las almendras con un colador y las escaldamos durante un par de minutos. Las dejamos enfriar durante unos minutos, las pelamos y reservamos.

Aunque los más puristas recomiendan utilizar un mortero para realizar esta elaboración, se puede utilizar un vaso batidor, con lo que no habrá problema en hacerlo y nos resultará mucho más fácil de preparar. Si queréis seguir la receta tradicional, podéis majar en el mortero los dientes de ajo junto a las almendras y un poco de sal hasta conseguir una pasta uniforme.

Normalmente, se suele decir que es suficiente con un diente de ajo por persona, aunque hay muchas personas a las que les parece demasiado fuerte. En este caso, cuando se pican los ajos se puede retirarles la parte del centro para que no repita y no resulte tan fuerte, eso es a elección de cada uno.

Después de tenerlo todo bien machacado hay que incorporar el pan remojado y hacer una pasta a la que iremos añadiendo poco a poco el aceite para que se vaya ligando. Es entonces cuando incorporaremos el vinagre y después el agua fresca.

Añadiremos un chorrito de leche, mucho mejor si es de almendras dado que le potencia el sabor a esta elaboración, aunque no es obligatorio.

Es muy importante que el agua a incorporar esté fría, el agua templada o tibia arruinaría la textura que hemos conseguido hasta ahora. Recuerda que esto es una sopa fría y todos los ingredientes deben estar bien ligados, con una consistencia cremosa, que es como se ha degustado este plato desde hace muchos años.

Porciones: 4
Tiempo de preparación: 25 minutos
En total, está listo en: 25 minutos